viernes, 27 de junio de 2008

Por mis orejas y bigotes, qué tarde se está haciendo !


Se puso otra vez a mecer al niño, cantándole una especie de canción de cuna ; y sacudiéndolo con violencia al final de cada verso :

Háblale con rudeza a tu muchacho,
Y golpéalo cuando estornuda :
Sólo lo hace para irritarte,
porque sabe que eso molesta

CORO

Guó ! Guó ! Guó !

Al cantar la segunda estrofa de la canción, la Duquesa zarandeó al niño hacia arriba y abajo con violencia, y el pobrecito gritaba tanto que Alicia apenas pudo oír la letra :

Le hablo con severidad a mi muchacho
Y le golpeo cuando estornuda,
Porque es capaz de disfrutar
La pimienta, cuando quiere !

CORO

Guó ! Guó ! Guó !

- Ven ! Ahora puedes acunarlo un poco, si quieres ! dijo la Duquesa a Alicia. Tengo que ir a preparame para jugar al croquet con la Reina.

(…)

Alicia emzaba a pensar : « Y qué voy a hacer con esta criatura al regresar a casa ? », cuando la criatura gruño otra vez, tan violentamente, que ella le miró la cara alarmada. Ahora no había ningún error : era ni más ni menos que un cerdo, y Alicia comprendió que sería del todo absurdo transportarle más lejos.

Así que dejó al animalito en el suelo, y se sintió más aliviada al verle trotar tranquilamente hacia el interior del bosque.

- Si hubiera crecido –dijó Alicia para sí – seria un niño terriblemente feo, pero como cerdo es bastante bien parecido.

(…Alicia continuó su camino por el bosque, donde reencontró al Gato de Cheshire...)

- Querría decirme, por favor, qué camino debo tomar para salir de aquí ?
- Eso depende mucho del lugar adonde quieras ir, dijo el Gato
- Me da lo mismo el lugar… dijo Alicia.
- Entonces no importa qué camino tomes, dijo el Gato.

(…)

- Qué clase de gente vive por aquí ?
- En esa dirección, dijo el Gato, moviendo su pata derecha, vive un Sombrerero ; y en esa dirección – moviendo la otra pata – vive una Liebre de Marzo. Visita a quien prefieras : los dos están locos.
- Pero yo no quiero andar entre locos – observó Alicia.
- Oh, no puedes evitar eso – dijo el Gato -. Todos estamos locos acá. Yo estoy loco. Tú estás loca.

(…)

- Dicho sea de paso – dijo-, qué se hizo del bebé? Casi olvido preguntarlo.
- Se transformó en un cerdo – dijo Alicia tranquilamente, como si el Gato hubiera retornado por un medio natural.
- Imaginé que lo haría – dijo el Gato, y se desvaneció nuevamente.


Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll, 1865.

1 comentario:

kaotika_amelie dijo...

Oh. Está muy guay. Muy absurdo! Me gusta.

Tengo ganas de leer algo que me estimule...

Hasta luego, jamba loca!

:)