A lo largo de mi vida, he conocido a muchas personas que me han sorprendido, ya sea de manera positiva o negativa. Hoy voy a hablar de la primera persona que me decepcionó.
Debía de tener 4 o 5 años, e iba por la calle con mi madre, cuando apareció un señor que me era muy familiar : era un anciano, gordito, que llevaba una barba blanca muy larga y muy pura. Al verlo, me puse a correr hacía él y sus brazos me acogieron con cariño. Me sonrió, diciéndome que se alegraba de verme.
Ese hombre, por supuesto, era el Papa Noel, y me encantaba su traje rojo. Me prometió juguetes maravillosos. Para conseguir sus regalos, seguí sus instrucciones al pie de la letra : paré de mentir y de llorar por cualquier cosa, o al menos lo intenté con mi mejor voluntad.
Unos días más tarde, mi hermano mayor entró en mi cuarto y me dijo : « Ven, que te voy a enseñar algo, pero no se lo digas a los padres. » Sentí que había gato encerrado, pues bien sabía como era mi hermano.
Me llevó al cuarto de mis padres y se arrodilló para sacar unas bolsas llenas de regalos que se encontraban debajo de la cama de nuestros progenitores. Mi hermano me miró con una sonrisa maléfica, y empece a tener la mosca detrás de la oreja.
« Qué te creías ? Papa Noel no existe, son los padres que lo inventaron, son ellos los que traen los regalos. »
Yo no quería creerlo, pero la prueba era obvia, y estaba a punto de llorar. Me fui pitando a buscar a mi madre, que estaba preparando la cena, y le pregunté :
« Existe el Papa Noel ? »
« Claro que sí, mi amor », me contestó ella, sin parar de cortar las zanahorias.
« Pero, de verdad que existe ? No será una invención tuya?”
Mi madre parecía incomoda, y tardó unos segundos en buscar las palabras adecuadas. Esos segundos me parecieron una eternidad.
Al enterarme de la verdad, me sentí enojada y muy triste a la vez. Fue aquel día que entendí que los adultos también podían mentir.
Desde entonces, he vuelto a encontrarme con ese hombre mil veces, en varias ciudades, en varios paises, pero nunca le hago caso. Lo veo engañar a miles de niños como me engaño a mi, y todavía no acabo de comprender por qué.
Debía de tener 4 o 5 años, e iba por la calle con mi madre, cuando apareció un señor que me era muy familiar : era un anciano, gordito, que llevaba una barba blanca muy larga y muy pura. Al verlo, me puse a correr hacía él y sus brazos me acogieron con cariño. Me sonrió, diciéndome que se alegraba de verme.
Ese hombre, por supuesto, era el Papa Noel, y me encantaba su traje rojo. Me prometió juguetes maravillosos. Para conseguir sus regalos, seguí sus instrucciones al pie de la letra : paré de mentir y de llorar por cualquier cosa, o al menos lo intenté con mi mejor voluntad.
Unos días más tarde, mi hermano mayor entró en mi cuarto y me dijo : « Ven, que te voy a enseñar algo, pero no se lo digas a los padres. » Sentí que había gato encerrado, pues bien sabía como era mi hermano.
Me llevó al cuarto de mis padres y se arrodilló para sacar unas bolsas llenas de regalos que se encontraban debajo de la cama de nuestros progenitores. Mi hermano me miró con una sonrisa maléfica, y empece a tener la mosca detrás de la oreja.
« Qué te creías ? Papa Noel no existe, son los padres que lo inventaron, son ellos los que traen los regalos. »
Yo no quería creerlo, pero la prueba era obvia, y estaba a punto de llorar. Me fui pitando a buscar a mi madre, que estaba preparando la cena, y le pregunté :
« Existe el Papa Noel ? »
« Claro que sí, mi amor », me contestó ella, sin parar de cortar las zanahorias.
« Pero, de verdad que existe ? No será una invención tuya?”
Mi madre parecía incomoda, y tardó unos segundos en buscar las palabras adecuadas. Esos segundos me parecieron una eternidad.
Al enterarme de la verdad, me sentí enojada y muy triste a la vez. Fue aquel día que entendí que los adultos también podían mentir.
Desde entonces, he vuelto a encontrarme con ese hombre mil veces, en varias ciudades, en varios paises, pero nunca le hago caso. Lo veo engañar a miles de niños como me engaño a mi, y todavía no acabo de comprender por qué.
No hay comentarios:
Publicar un comentario